El clinamen es una desviación infinitesimal, que tiene lugar no se sabe ni dónde ni cuándo ni cómo,
y que hace que un átomo se desvíe de su trayectoria predeterminada,
rompiendo el paralelismo en un punto.
Esto provoca un encuentro con el átomo que está al lado y, de encuentro en encuentro,
desviaciones en cadena, un efecto carambola, y el nacimiento de un mundo.
Gracias a este elemento de espontaneidad de los átomos Epicuro,
y más tarde Lucrecio, negó el carácter determinista del Universo, introdujo un elemento de libertad,
de la originaria apertura de la vida a su deriva y creyó absurdo temer al destino.






















